martes, 27 de julio de 2010

Reflexión insomne nº 1

Imagen de mucho significado. ¡Cuántas dobles intenciones en nuestra vida cotidiana!¡Cuántas veces somos los soldados que quieren ver la flor y hacen la vista gorda a la dinamita!¡Cuántas veces...! Joder, joder, joder

viernes, 16 de julio de 2010

EL TORO, J.L. Borges

En el fin de la luna de xabán del año 158, el aire del desierto estaba muy claro y los hombres miraban el poniente en busca de la luna de ramadán, que promueve la mortificación y el ayuno. Eran esclavos, limosneros, chalanes, ladrones de camellos y matarifes. Gravemente sentados en la tierra, aguardaban el signo, desde el portón de un paradero de caravanas en la ruta de Merv. Miraban el ocaso, y el color del ocaso era el de la arena.

Del fondo del desierto vertiginoso (cuyo sol da la fiebre, así como su luna da el pasmo) vieron adelantarse tres figuras, que les parecieron altísimas. Las tres eran humanas y la del medio tenía cabeza de toro. Cuando se aproximaron, vieron que éste usaba una máscara y que los otros dos eran ciegos.

Alguien (como en los cuentos de las 1001 Noches) indagó la razón de esa maravilla. Están ciegos, el hombre de la máscara declaró, porque han visto mi cara.

Lo inicial


In Jewish mysticism the Chamber of Gauf (also Guf, Guph or even Gup), is the Hall of Souls, located in the Seventh Heaven. Every human soul is held to emanate from the Gauf. The Talmud teaches that the Messiah will not come until the Gauf is emptied of all its souls.

Queda abierto mi cuarto de Gauf particular: de aquí saldrán colecciones de pensamientos que bullen como los pájaros-alma dentro de la Pajarera de Gauf, que quieren salir, ser libres, encontrarse con otros pájaros-idea y relacionarse, aprenderse, reproducirse para dar a luz nuevos pensamientos alados.

Premisa para seguir adelante: Ni lo bueno es bueno, ni lo malo es malo; ni el hielo enfría ni el fuego que más calienta es el que nos quema...todo es relativo, depende de nosotros, de lo que busquemos, de lo que nos interese encontrar...
Abierta queda, pues, la puerta de mi mente al Universo, esperando pueda ir coleccionando infinitos cachitos de alma, de cada una de las personas que habitan este peculiar sub-universo.